Hoy me desperté con ganas de salir, comprar un café y caminar. Disfrutar del aire y del sol.
En la esquina de la casa de mi mamá hay un paso nivel, pasa todos los días el tren.
Descubrí que la parte más linda de este barrio está cruzando las vías y las crucé mientras disfrutaba de la vista y a la vuelta volvía por mi cuadra mirando que tenía que cruzar el paso nivel y me acordé del día que conocí a Jesús. Tenía terror de estar sola, de caminar sola y un terror muy particular a cruzar las vías.
Una vez casi me choca el tren por volver distraída del trabajo y me salvó un hombre que estaba evangelizando. Me acuerdo de su cara de asustado cuando me empujó para atrás y que me dijo que eso solo había sucedido gracias a Dios y me dió un folletito que lo llevo conmigo hasta el día de hoy. Sin embargo ese día pasó como un día más. Dos años después estaba en el peor de mis momentos, no podía estar ni caminar sola, tenía ataques de pánico a diario, sentía que ya no podía más y nuevamente me encontré con las vías del tren.. tenía que cruzarlas para subirme a un Uber que me llevaba a casa en medio de un ataque de pánico y me negué a hacerlo por el TERROR que me generaba cruzarlas. Tenía miedo de mi misma porque sentía que no tenía fuerzas pero si muchas ganas de vivir y por eso no las quería cruzar.
Había una vez más. Opté por llamar al señor que me buscaba en ese uber y le dije que por favor las cruce el y me busque. Lo hizo. Saben la cantidad de cosas que podría haber hecho frente a tanta vulnerabilidad? Sin embargo cruzó, me buscó y me presentó a Jesús. Eternamente voy a estar. agradecida con Raúl por eso.
Desde entonces mi vida cambió, me dejé diagnosticar y medicar sabiendo que ya no estaba más sola.
Pero no fue el fin, solo el comienzo. Tuve una recaída y gente que yo quería mucho me encerró en lo que simplemente fue un diagnostico. Lidiar conmigo iba ser complicado si elegían quedarse al lado porque creemos en Dios pero no en sus promesas, no? Creían que Dios existía pero no que me iba a sanar. Y sentí mucha verguenza de haberle hecho saber por lo que estaba pasando a personas que no podían empatizar con algo tan normal (lamentablemente). Y sentí verguenza de mí por ser una hija de Dios pero no perfecta para la vista de los demás. Y ese fue mi error. Permitirme definir así, fue un gran error.
Las vías hoy me recordaron que cada día Dios esta conmigo y que hoy puedo estar en paz por su gracia y que no soy perfecta, ni yo, ni nadie. Y me habló diciendo "Si antes te amaba, hoy te amo más" porque frente a esto mi rostro queda descubierto.
Todos los días fueron una lucha en este último tiempo. Hubo momentos que no podia moverme de la cama y lloraba parecía que sin fin pero sin embargo el llanto paró, me pude mover y pude cruzar las vías. Por gracia.
Hoy entiendo que todo esto es para la gloria de Dios. Y que no lo amo solo por sus bendiciones.
"Y me ha dicho: Bastate en mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mi el poder de Cristo." 2 CORINTIOS 12:9.
Si no simularamos una vida perfecta en las iglesias no sobrarían lugares y en el mundo no sobraría gente sin esperanza.
Hoy elijo contar un poco más de lo que soy para que si alguien cree que soy perfecta, se borre esa imagen de mí. La depresión me llevó a hacer que más personas conozcan y busquen a Dios que la simulación de que no pasaba nada solo para encajar donde no tenía que estar.
Aprendí y sigo aprendiendo mucho y hoy elijo quedar a cara descubierta también para que se quede al lado mío la gente capaz de amar lo que soy y no una apariencia. Dios así me trajo y así me ama. Yo así me amo y yo sé que lo malo de todo esto es temporal y que vino a dejarme una enseñanza para siempre. Y que también me va a dejar a mi lado a las personas correctas y con ellas seguiré festejando cada logro y edificando más vidas.
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