sábado, 8 de noviembre de 2025
Casi nunca encontró tiempo en este tiempo.
Un día la persona que todo lo expresaba, decidió hacer el más profundo silencio.
Dejó de sentirse cómoda y libre al contar lo que le dolía. La cabeza se le explotaba al escuchar sugerencias respecto a lo que debería hacer. Se cansó de que se ponga en duda absolutamente todo lo que era y todo lo que hacía. Se dió cuenta que ya daba igual.
Creció y vió que a casi nadie le importa profundamente eso, lo profundo que es incomodo pero verdadero.
Si la vieras por dentro entenderías lo que la rompe una y otra vez...
Aprendió a soportar lo insoportable y sin casi ningún tipo de soporte.
Siempre supo que tomar decisiones era dificil. Aún tiene una pendiente.
Sus escritos la salvaron en diferentes temporadas de su vida menos en esta, porque estaba cansada de expresar. Hoy me contó eso.
Se equivocó, confió, creyó y concluyó en que la culpa siempre iba a ser suya. Aunque la palabra "culpa" la remplazó por "responsabilidad" era menos pesada. Tenía que responsabilizarse. Muchas veces.Y de cosas que no eran su responsabilidad.
Esa responsabilidad la llevó al total silencio.
Ella jamás se quedaba callada y menos ante una injusticia; aún así mientras escuchaba, procesaba con lagrimas en los ojos la decepción y hacía el más incomodo silencio.
Ella me contó que se hartó de que le dijeran "conta conmigo" sabía que no contaba con nadie. No porque todos fueran malos, sino porque todos tienen lo suyo.
A veces solo necesitamos tiempo para hablar. Ese tiempo también es necesario en la escucha.
Ese tiempo también requiere de mucha confianza.
Casi nunca encontró tiempo en este tiempo.
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